DAVID COPPERFIELD (1999)
Esta película rodada por la adaptación de Adrian Hodges del libro de Charles Dickens, del mismo nombre, para la BBC, fue dirigida por Simon Curtis y cuenta con actores de la talla de Maggie Smith, Imelda Staunton, Ian Mckellen o Daniel Radcliffe; protagonista de la famosa saga de películas Harry Potter. Se estrenó en dos capítulos, el primero emitido el día de Navidad de 1999 y
el segundo un día después. La película hace referencia a la Bildungsroman o novela de iniciación (referida al género literario que cuenta el cambio de la niñez a la vida adulta). Fue un género ampliamente cultivado por el propio Dickens y dicha novela constituye junto a Grandes Esperanzas el canon literario y autobiográfico que mantuvo el escritor durante su vida.
el segundo un día después. La película hace referencia a la Bildungsroman o novela de iniciación (referida al género literario que cuenta el cambio de la niñez a la vida adulta). Fue un género ampliamente cultivado por el propio Dickens y dicha novela constituye junto a Grandes Esperanzas el canon literario y autobiográfico que mantuvo el escritor durante su vida.
Desde el comienzo de la obra se nos presenta el tema principal: la vida emocional y moral del protagonista. Recordemos que Dickens fue un escritor victoriano y en la puritana sociedad británica de la reina Victoria imperaba con una poderosa fuerza la buena realización de una correcta actitud moral. Tal es así, que los personajes que conoce nuestro héroe se caracterizan bajo este principio o no. Están los que tienen una buena ética como Agnes Wickfield o el Sr Pegotty, los que actúan de manera inmoral como James Steerforth o Uriah Heep, y los que adquieren una determinada ética con la evolución de la obra como es el caso de David Copperfield y su tía Betsy Trotwood.
En toda la película observamos como el autor contrapone y compara los personajes en sabiduría y disciplina como es el caso de Dora Spenlow; inmadura y menos capacitada para afrontar desavencias, y Agnes Wickfield; más calmada y segura de sí misma. Sin embargo, Dickens no dota a David Copperfield de una sensación artificial lo cual abre en la novela un máximo despliegue de su genialidad en acción. Tanta genialidad debió de resultarle fácil de describir a Dickens, pues narra en sus obras las vivencias que experimentó el propio Dickens desde su más tierna infancia. Si bien es cierto que en la obra aparecen personajes de intricadas intenciones y malévolas actitudes, veamos seguidamente sus antagónicos.
David Copperfield es honesto, considerado y educado. Atraviesa una fase de rebeldía ante la llegada del Sr Murdstone. En la historia, David está en constante evolución. Comienza su etapa de maduración desde el momento en que pierde a su madre y en la etapa que atraviesa durante su madurez, se percata y reflexiona sobre los límites que la gente puede alcanzar, antes los cuales se posiciona de la forma más correcta que conoce, a pesar de las continuas desavenencias que atraviesa.
Betsy Trotwood es la tía excéntrica de David que parece la típica mujer histérica con sus viejas manías y de agrio carácter. Aunque al principio se negaba a aceptar el nacimiento de un niño varón, realmente es una mujer de buen corazón pues es consciente de su afecto por David y aloja con ella al Sr Dick en contra de las intenciones de sus familiares de instalarlo en un psiquiátrico. Tanto ella como David se caracterizan por una evolución en su ética y moral. Por su parte, la niñera Peggotty es un claro ejemplo de personaje con una correcta moral pues es como una segunda madre para David, ya que se gana modestamente el cariño de éste.
David Copperfield es un claro ejemplo de autosuperación y vemos en esta mini serie; ―cuyo primer capítulo abarca toda la infancia de Copperfield y el segundo expone su vida como joven― como el personaje supera todos los obstáculos que se encuentra, a veces por infortunios, en pos de una correcta rectitud moral. Si bien este tema se hace también presente en otras filmaciones como Pinocho, contemplamos en esta película el añadido toque victoriano que muestra la realidad de una era grandiosa con una sociedad cuanto menos desabrigada en virtud y circundada de vicios. David Copperfield de 1999 es la versión moderna de un eterno clásico autobiográfico que nunca pasará de moda.

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