La razón de que a todos nos guste pensar bien de los demás, no es otra que nuestro temor a nosotros mismos. La base del optimismo es sencillamente el miedo. Creemos que somos altruistas porque colgamos al prójimo todas aquellas virtudes que probablemente pueden beneficiarnos. Alabamos al banquero, a fin de poder estirar nuestra cuenta, y hallamos buenas cualidades en los salteadores de caminos, en la esperanza de que no vaciarán nuestro bolsillo. Desprecio profundamente todo optimismo. Por lo que toca a lo de la vida echada a perder, sólo se echa a perder aquella cuyo desarrollo se estanca. Si quieres frustar un carácter, no tienes más que tratar de reformarlo. (Wilde, The Picture of Dorian Gray, 1890).
El altruismo nace de la ficción.
lunes, 12 de agosto de 2013
Documentado para la biblioteca de Unknown en 15:59
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